jueves, 8 de diciembre de 2011

Merry Christmas!! (Nuestras costumbres….)

Este es el título que reza un cartel en un shopping de la Zona Oeste. Cuando lo veo me asombro y días después como todos los años se lo comento a mi esposa. Me mira con la misma cara de todos los años, como diciendo: “otra vez con su locura”. Está bien, acepto que estaría bien, que no sería raro si el cartel estuviera escrito en castellano, puesto que vivimos en Argentina o si fuera diciembre y no principios de noviembre. Es decir, más de un mes antes del inicio “oficial” de la Navidad. Porque eso dice el cartel: “Feliz Navidad”. Aunque para muchos puede parecer obvio, mucha gente no lo sabe y tampoco tiene por qué saberlo.
Que la invasión cultural vino para quedarse no es una noticia nueva, aunque sí, bastante alarmante. El consumismo ha ido incorporando costumbres a nuestra vida, que se fueron disfrazando de necesidades.

Hoy en nuestra sociedad uno esta “OUT” (o sea afuera) si no va a un shopping, si no come (¿come?) en Mc Donald´s, si no festeja San Valentín o Haloween o compra y tira.

Nos atacan por la espalda cuando dormimos y nos infectan de costumbres ajenas. Usted se preguntará:¿Pero no estaba hablando de la Navidad?. Perdón digo: “sigo hablando de la Navidad”. ¿Qué festejamos en la Navidad? Cualquier cristiano me respondería esta pregunta y coincidiríamos obviamente en la respuesta: “El nacimiento del niño Jesús, hijo de Dios, quien murió por nosotros en la cruz y con su Sangre Milagrosa nos limpió de todos nuestros pecados”

Ahora contésteme y reflexionemos juntos; ¿que tiene que ver Jesús con lo que a continuación se detalla?, ¿Qué tiene que ver Jesús con todo esto?


En la antigüedad se llevaban a cabo varias fiestas que la Iglesia perseguía, ya que las consideraba paganas. Una de ellas, quizás la más importante, tenía lugar en Diciembre con el solsticio de invierno. Este día era conocido con el nombre de Noël (¿les resulta conocido?): la noche más larga y el día más corto. Se rendía homenaje a dioses paganos que protegían las cosechas. Esto se practicaba en las ceremonias vikingas en honor de Odin, las Saturnalias romanas, el nacimiento del dios Idoiraní Mithra. Por otra parte no se festejaba el nacimiento de Jesús (esto es lo que se festeja en la Navidad) No había fecha exacta del natalicio de Jesús, así fue que en el año 334 el Papa Julio I, decidió ponerle fecha al nacimiento de Jesús. Esta sería: 25 de Diciembre.


Bueno seguimos hablando de la Navidad, con el cristianismo viaja por todo el mundo. Comienzan a nacer historias y leyendas que la decoran. De esta manera nace del generoso Obispo Nicolás: Santa Claus, el cual repartía regalos a los niños. Luego el dibujante Nast, le pone cara y cuerpo a este personaje. Inventa historias del Polo Norte, de duendes. Mas tarde en 1931, Coca-Cola toma este dibujo, lo remoza, lo hace simpático, panzón y alegre, y re-inventa la imagen de Santa Claus, para vender y convencernos que la Navidad no es lo mismo si no hay Coca-Cola. También, de este viaje por el mundo aparecen tradiciones como los renos, el árbol, la comida, el comercio.

Los que podemos comemos comidas de invierno, decoramos nuestras casas con nieve artificial, las llenamos de luces, cantamos villancicos, ponemos medias en chimeneas que no funcionan. Algunos se disfrazan de Santa Claus en verano con 40° de calor y también nos peleamos con nuestras cuñadas. Sufrimos con las visitas de nuestra suegra, nos amasijamos en el supermercado para conseguir ananá para la ensalada de frutas y gastamos toneladas de dinero en fuegos artificiales y gastamos toneladas de dinero en curarnos las quemaduras de los fuegos artificiales. Discutimos con nuestras esposas porque no quieren cenar con “mamá”. Encendemos el televisor para festejar a las doce en punto, porque sino no sirve y nos frustramos para todo el viaje y comemos mucho y tomamos aún más, y nos accidentamos en los caminos y morimos en los hospitales y nada de esto tiene que ver con Jesús.


Estamos atentos a saludar a cuanta persona odiamos para purificar nuestras deudas y al día siguiente entre la “resaca” y la “hepatalgina” nos olvidamos de todo.

¿Debo aclarar que este artículo nada tiene que ver con Jesús?

Sería bueno, como se dice por ahí, en lugar de tener tantas Navidades, tener más Noches Buenas y Días Buenos. Ser más sensatos y sinceros, porque como dijo alguien alguna vez: “La pobreza no llegará a su final, comiendo el Pan el día de la Navidad” que cuando el comercio llama, la Fe no responda. Que ser y tener no sea lo mismo. Que cuando sean las doce, no pongamos nuestros ojos en un televisor, sino miremos a Jesús, como a Él le gusta, con los ojos del Espíritu, y juntos en familia oremos agradeciéndole ante todo por habernos salvado, por habernos regalado un año más de vida, por lo que Él nos dió y por lo que nos dará. A Él sea toda la Gloria y la Honra en esta Navidad, ¡Feliz Cumpleaños Jesús!. Es mi deseo en esta Navidad, para todos los que crean o no en ella.